Instituto Shaolin Wahnam - Madrid

Zen, Budismo


Historias Zen


El Granjero y el Caballo


Érase una vez un granjero chino al que, en cierta ocasión, se le escapó un caballo. Esa noche acudieron los vecinos a su casa y le dijeron: "¡Qué mala suerte!", a lo que él respondió: "¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?". Al día siguiente, el caballo regresó trayendo consigo siete caballos salvajes a los que se había unido. Esa noche volvieron nuevamente sus vecinos y le felicitaron, pero él replicó: "¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?".

Al día siguiente, su hijo estaba tratando de domesticar uno de los caballos salvajes cuando salió despedido de la grupa y se rompió una pierna. Los vecinos regresaron entonces y dijeron: "¡Qué mala suerte!", a lo que el granjero contestó, una vez más: "¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?".

Al día siguiente, llegaron los oficiales de reclutamiento en busca de jóvenes para el ejército, pero su hijo se salvó a causa de su lesión. Esa noche también llegaron los vecinos diciendo: "¡Qué bien!, ¿verdad?", a lo que el granjero dijo nuevamente: "¿Quién sabe lo que es bueno y lo que es malo?".

(Citado por Alan Watts en "Taoísmo". Kairós, 1997, pág. 85)



La Ola es un Monstruo de Agua


La ola es un monstruo de agua:
ruge como un tigre
que quisiera arrancarme el corazón;
pero yo estoy dentro
tranquilo y en paz como una gota de rocío
que observa el amanecer.




La Familia de Sanadores

Un noble de la antigua China preguntó una vez a su médico, que pertenecía a una familia de sanadores, cuál de ellos era el mejor en el arte de curar. El médico, cuya reputación era tal que su nombre llegó a convertirse en sinónimo de "ciencia médica" en China, respondió:

"Yo perforo venas, receto pociones y hago masajes de piel, de manera que, de vez en cuando, mi nombre llega a oídos de los nobles. El segundo de mis hermanos cura la enfermedad cuando todavía es muy leve, así que su nombre no es conocido más allá del vecindario. En cuanto a mi hermano mayor, él puede ver el espíritu de la enfermedad y eliminarlo antes de que cobre forma, de manera que su reputación no alcanza más allá de la puerta de su casa."

(Citado por Thomas Cleary en su Introducción a "El Arte de la Guerra" de Sun Tzu, ed. Edaf, 1993, Colección Arca de Sabiduría)